Selección de Cartas:
El tarotista o lector de tarot baraja las cartas y elige un número específico de ellas.
La elección puede ser aleatoria o basada en una pregunta o intención.
La Tirada:
Las cartas seleccionadas se disponen en un esquema específico, llamado "tirada". Cada posición
en la tirada tiene un significado particular. La interpretación no es aleatoria; depende de la
posición de las cartas y de cómo se relacionan entre sí.
Interpretación:
El tarotista analiza las imágenes, símbolos y relaciones entre las cartas. Cada carta tiene un
simbolismo único y una interpretación específica. El contexto en el que aparece la carta también
influye en su significado. El lector considera la narrativa que se forma al conectar las cartas
entre sí, reflejando la situación del consultante y respondiendo a sus preguntas o inquietudes.
Conexión Personal:
La comprensión de las cartas y su lectura adquieren matices personales según la sabiduría y la
intuición del lector. El tarot no es solo adivinación; es una herramienta para el descubrimiento
personal y el autocuidado. Brinda una conversación con el alma del consultante, ofreciendo
reflexión y agencia.
En resumen, una lectura de tarot es un proceso de exploración, autoconocimiento y preparación. No se trata solo de predecir el futuro, sino de comprender el presente y tomar decisiones conscientes.