La Kabbalah
Desde mi humilde opinión, esta ciencia milenaria es una de las mejores guías de autoconocimiento que
poseemos a nuestra disposición; con su esquema energético del árbol de la vida, explica de una manera
muy estructurada y bella, los equilibrios y desequilibrios en los que funcionamos y nos expresamos
(inconscientes, la mayoría de las veces); de manera muy armónica, nos invita a reflexionar y a
aprender de su mapa como expresión de manifestación divina.
Según este esquema, el ser está en relación absoluta con diversos mundos universos sutiles, los cuales expresan ciertas cualidades, atributos de la consciencia como por ejemplo: la severidad, la misericordia, amor, sabiduría, etc.
Esto nos sugiere la posibilidad de estudiarnos a nosotros mismos a tal punto que, luego de una determinada cantidad de dedicación, esto nos "centra" lo suficiente como para mantenernos en un estado de tranquilidad y armonía al respecto, sumergidos en este gran mundo de confusión y caos que muchas veces nos agobia.
Esta herramienta puede no ser la indicada para todos, pero sí una de las más potentes; basta como el infinito mismo, su conocimiento es muy extenso y profuso, abre las puertas de la percepción y nos transporta a diversos mundos de entendimiento y conocimiento.
Algo que me fascinó de esta maravillosa forma de observar y analizar la inmensidad de la realidad fue el hecho de que según esta visión, toda la información que vamos adquiriendo de alguna manera, le da forma a nuestro propio envase energético; es decir, que es nuestra propia voluntad de aprender, estudiar, de intentar proseguir con nuestro camino, lo que nos va modificando internamente.
Es mi recomendación, al menos de forma superficial, hacer una investigación sobre estos temas propuestos, ya que su propósito y finalidad es, transmutar y equilibrar nuestra calidad energética hacia niveles más puros y saludables, ofreciéndonos una conexión directa hacia la gran fuente del todo.
Texto por: Ignacio G. Fernández.
Es un destacado investigador y profesor de Cábala, conocido por su enfoque profundo y accesible sobre esta antigua tradición mística judía.
Según Sabán, la Cábala es un camino de autoconocimiento y crecimiento personal que se desarrolla a lo largo de toda la vida. Este camino implica trabajar con las diez dimensiones del Árbol de la Vida para comprender mejor la realidad y nuestra condición como seres humanos.
Sabán destaca que la Cábala no solo es una filosofía o cosmología, sino que también abarca una gran cantidad de saberes antiguos desarrollados por los sabios del judaísmo. Estos conocimientos nos ayudan a crecer como personas y a alcanzar la felicidad de manera natural.
En su obra, Sabán también explora la dimensión transpersonal de la espiritualidad judía, contrastando teorías psicológicas modernas con las antiguas tradiciones del misticismo judío. Su enfoque busca ayudar a las personas a descubrir la "identidad de su alma" y a entender el propósito de su existencia.